LA NAVE CENTRAL

 

Virgen

San Roque

El tabernáculo

ángeles

Vergine in trono

Anunciación

La nave central, primer núcleo añadido a la Capilla de la Asumpción, tiene una bóveda en cañón. Edificada con piedra calcárea un tiempo tenía que estar enlucida: eso se deduce de unos restos de frescos que posiblemente hacían parte de un ciclo completo removido durante una de las muchas restauraciones. Detrás de la puerta de entrada, a mano izquierda, está un fresco dedicado a San Roque. En cuanto en frente al último machón, encontramos un pequeño altar en piedra calcárea dominado por una serie de frescos refinados: una Natividad con la Virgen que lleva al Niño desnudo, pero adornado por un collar de corales rojos y dos ángeles en posición orante. A sus lados, San Juan Bautista y el Beato Pietro Crisci que mira fijo al sol. Por encima a estos edículos los Santos Pedro y Paolo; al lado la Virgen de la Leche y, en la última parte del arco superior, está pintada al fresco la Anunciación con María, el Ángel anunciador y, en un rincón, la mano bendeciente de Dios. Delicadas chambranas completan el arco. Por encima de él, lo que queda de los frescos de dos ángeles. Siempre a la izquierda, dos imágenes de San Roque, una enfrente a la otra; a la derecha en cambio San Jerónimo, doctor de la Iglesia y Santa Catarina de Alejandría representada con los signos de su martirio. Algo notables son el tabernáculo y un crucifijo. El tabernáculo tiene la forma de un pequeño templo con tímpano, dos columnas laterales y una puerta dominada por una refinada concha. Las chambranas de la uva, del olivo y del cáliz están para enseñar su uso sagrado : en un primer momento se le había destinado para contener los óleos sagrados como está escrito “Oleum Sanctum”; luego se conservó allí la Eucaristía. En el entablamento el nombre de la que había encargado la obra : VERONICA DI VINCENZO. El crucifijo de madera decorada está colocado detrás del altar, esta vez con una función litúrgica. Todas las obras mencionadas se atribuyen a la escuela umbra y se colocan entre el siglo XV y el XVI. El presbiterio termina con las estatuas de San Pedro y San Paolo situadas dentro de dos nichos contrapuestos y con un ventanal como un ajimez, que en tiempos recientes sustituye el ábside precedente.

Traducido por Sara Scarabattieri

 

REGRESA PRIMERO